La Relación entre la microbiota intestinal y el estrés

By enero 17, 2018General
Microflora, probióticos y estrés

El cerebro cada vez que piensas, sientes y emprendes procesos inconscientes, el sistema de neuronas transmite señales eléctricas para comunicar y transmitir mensajes entre nuestros distintos sistemas que en definitiva, forma la persona que somos y lo que pensamos.  Pero, ¿si dispusiéramos de otro cerebro? Esta semana trataremos de explicar la relación que existe entre la población bacteriana que habita en nuestro intestino y nuestro cerebro.

El cerebro es el órgano más complejo, esencial e identificable del cuerpo que funciona como el centro del sistema nervioso central que utiliza el “nervio vago” para comunicarse con distintas partes del cuerpo como son las cuerdas vocales, el corazón, los pulmones y la mayor parte del tracto digestivo e intestinal.

Asimismo, es el encargado de enviar los mensajes que explican por qué sentimos pulsaciones, perdemos la voz, nos falta el aire o notamos un nudo en nuestro estómago cuando nos ponemos nerviosos o vivimos situaciones de verdadero estrés.

Aunque esta red está enviando constantemente señales desde nuestro cerebro hasta nuestro aparato digestivo, cada vez son más los científicos que se han percatado de que el 80-90% de las fibras nerviosas de todo el sistema se dirigen desde el intestino al cerebro

De hecho, el sistema nervioso es una completa red de neuronas que controla tu tracto digestivo desde el esófago hasta el ano. Cuando el nervio vago se corta, esta red de neuronas funciona como un segundo reflejo ya que es capaz de organizar e iniciar sus propios reflejos para continuar el proceso digestivo gracias a la compleja red de neuronas antes mencionada. Por lo tanto, se podría deducir que esta red de neuronas funciona como un segundo cerebro que controla más impulsos de los que creemos.

Uno de los elementos sobre los que podría ejercer control es sobre la elección de alimentos que hacemos. Por ejemplo, el azúcar es una importante fuente de energía y combustible para sentirnos vitales y enérgicos, por ello, hemos desarrollado mecanismos para notificar al cerebro nuestro deseo de que utilice el neurotransmisor de la dopamina, hormona “para sentirse bien” cuando ingerimos productos con un alto contenido en grasas y azúcares, lo que nos lleva a buscarlas constantemente.

Los microorganismos vivos que habitan en nuestro sistema gastrointestinal generan el 50% de la dopamina de nuestro organismo y el 90% de la serotonina, también conocida como la hormona de la felicidad, en definitiva, las dos principales neurotransmisores que afectan drásticamente a tu humor, felicidad y placer.

Estas conclusiones han derivado en estudios para conocer los efectos que podrían tener los probióticos en personas que están padecen depresión o ansiedad.

Aunque las primeras revelaciones parecen esperanzadoras, se debe profundizar mucho más con estudios y ensayos clínicos que avalen estos efectos y se identifiquen los mecanismos por los que la flora intestinal puede influir en la gestión de las emociones.

Fuentes:

http://www.gutmicrobiotaforhealth.com/es/y-si-resultara-que-tenemos-dos-cerebros-conocer-mejor-su-microbiota-intestinal-gracias-asapscience/

http://www.gutmicrobiotaforhealth.com/es/category/news-watch-es/eje-cerebro-intestino/estres/

 

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