Cómo reforzar el sistema inmunitario infantil en otoño

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En los meses de otoño e invierno los peques están más expuestos a bacterias infecciosas que quieren penetrar en su organismo. Las temperaturas empiezan a descender comienzan nuevas actividades extraescolares y pasan más tiempo con niños y niñas de su edad lo que aumenta considerablemente el riesgo de coger algún resfriado o la temida gripe.

Todo su organismo está en desarrollo por lo que, cuando las bacterias y virus detectan que el sistema inmunitario está bajo de guardia es más sencillo que colonicen su tracto gastrointestinal y les haga enfermar.

Las principales dolencias suelen ser infecciones víricas y bacterianas del aparato respiratorio o gastrointestinal como gastroenteritis o diarrea infantil.

En este sentido, es importante que durante estos meses se haga un esfuerzo mayor en el refuerzo de sus defensas y así tratar de evitar que caigan enfermos. En este sentido, seguir unos hábitos de vida saludables es fundamental para mantener el organismo sano y en buen estado.

Los pilares principales de una vida saludable son la alimentación y el ejercicio físico. Por lo tanto, inculcar los valores del deporte y el ejercicio físico desde la infancia es muy importante para su correcto desarrollo y crecimiento y también para mantenerlos en buen estado de salud.

Además, en la sociedad de hoy en día es importante que los niños se muevan y huyan del sedentarismo y así combatir uno de los problemas mundiales que más preocupa a la Organización Mundial de la Salud como es la obesidad infantil.

En cuanto a la alimentación, seguir los valores de la pirámide de la alimenticia es muy recomendable. Además, trasladar unos hábitos alimenticios beneficiosos a nuestros hijos e hijas desde la infancia ayudará a fomentar unos conocimientos y unas costumbres alimentarias adecuadas que podrán seguir cuando sean mayores.

Sin embargo, hay grupos de alimentos que deben estar más presentes en esta época del año. Principalmente, debemos potenciar una alimentación rica en vitaminas y minerales que obtenemos de las frutas y verduras. Conviene consumir frutas de temporada como pueden ser el kiwi, la manzana, los higos o las mandarinas. Una de las vitaminas más importantes para reforzar el sistema inmunitario de los peques es la vitamina C que podemos encontrar principalmente en los cítricos, el brócoli, la calabaza, las espinacas y las verduras de hoja verde en general.

A veces, suele ser complicado que los peques acepten comer verduras y muchas veces, esto se debe a que su aspecto no les resulta agradable y les resultan demasiado amargas. Por ello, podemos utilizar distintos trucos como servirlas en puré o camuflarlas y combinarlas con las proteínas. Es importante además, que les des ejemplo, si en como sus madres y padres comen verdura de manera cotidiana, las aceptarán de mejor gana.

Más allá de las vitaminas y minerales, debemos saber que el 80% del sistema inmunológico humano se encuentra en el tracto gastrointestinal por lo que también resulta interesante potenciar la presencia de las bacterias beneficiosas que habitan en el intestino. Para ello, podemos optar por los probióticos. Los probióticos son microorganismos vivos que consumidos en las cantidades adecuadas pueden tener beneficios en la salud del hospedador, es decir, las personas que las consumen.

Los probióticos ProFaes4 Dual Vit, combinan la tecnología Lab4 con más de 15 años de investigación con fructoligosacáridos y vitaminas C y D3 que ayuda al funcionamiento normal de sistema inmune.

Además de la alimentación, es importante que tomemos otras medidas para ahuyentar las bacterias perjudiciales. Lo principal es añadir unas normas básicas de higiene al día a día de los peques pero sin resultar excesivo. Lavarse las manos antes de comer y utilizar los utensilios propios para comer puede ayudar a evitar que las bacterias capten a sus anchas.

Por último, el descanso es fundamental para gozar de buena salud y el sistema inmune de los peques funcione y los proteja correctamente. Por ello, es importante que duerman al menos 8 horas al día.

¡Potencia las defensas de tu peque y trata de minimizar los riesgos de contraer los típicos resfriados o catarros otoñales!